El doctor Peter J. D’Adamo defiende la relación existente entre el grupo sanguíneo y la capacidad de asimilar un determinado alimento. De este modo explica por qué algunas dietas funcionan para algunas personas, pero no para otras. El libro se orienta en parte a la pérdida de peso (algo en lo que creo que los que nos vemos “obligados” a seguir la dieta sin almidón no estamos demasiado preocupados), pero es más un reclamo de portada.

El libro comienza con una explicación sobre las diferencias y los distintos orígenes (geográficos y temporales) de los cuatro grupos sanguíneos principales distinguiendo de más antiguo a más reciente:

  • grupo 0: “el cazador”
  • grupo A: “el agricultor”
  • grupo B: “el nómada”
  • grupo AB: “el enigma”

Explica brevemente cómo el sistema inmune reconoce moléculas extrañas (antígenos) y cuál es el motivo por el que las donaciones entre algunos grupos sanguíneos es inviable.  Cuando entran en contacto sangres incompatibles se produce una aglutinación de las células. Observaron que algunas lectinas (determinadas proteínas) de los alimentos tienen características similares a los antígenos de la sangre, y como ellos, tienen la capacidad de aglutinar las células de la sangre de un grupo sanguíneo concreto, pero no en otro.  Cuando estas lectinas llegan a un lugar del organismo, tienen una especie de efecto magnético sobre las células de esa área que son también destruidas como si fueran cuerpos extraños. Esto produce entre otros síndrome del intestino irritable, cirrosis hepática, bloqueo de la irrigación sanguíneo renal…

La segunda parte del libro se divide en cada uno de los grupos sanguíneos y define el tipo de alimentos y de dieta ideal para cada uno ellos, así como el planeamiento de las comidas, suplementos, perfil de estrés y ejercicio e incluso comentarios sobre la personalidad. También hay algunas recetas recomendadas según tu grupo sanguíneo.

La tercera parte se refiere a la salud de cada grupo sanguíneo. Expone qué enfermedades tienen mayor prevalencia en algunos grupos sanguíneos aportando ejemplos clínicos de mejora tras adoptar una dieta acorde al grupo sanguíneo del paciente.

Leí este libro por mera curiosidad, y curiosamente coincide bastante con mi perfil. Mi grupo sanguíneo es 0 negativo y como se sugiere en el libro, ni los cereales, ni los lácteos son recomendables. Aconseja tomar suplementos o hacer hincapié especial en determinados alimentos, en la línea de proteger los puntos débiles para este grupo sanguíneo: acelerar el metabolismo, incrementar la actividad coagulante de la sangre, evitar la inflamación y estabilizar el funcionamiento de la tiroides.

 

“Los grupos sanguíneos y la alimentación
Un programa individualizado para lograr el peso ideal y vivir más”
Peter J. D’Adamo con Catherine Whitney
Ediciones B.S.A.
448 páginas