Por la foto seguramente no resulte muy apetecible, pero lo que tiene de feo lo tiene de sencillo y delicioso. Me sorprendió porque pensaba que sería un puré demasiado dulzón, pero no.

Puré antiinflamatorio de zanahoria y cebolla con hierbas aromáticas

Ingredientes
  • 3 cebollas rojas (eran pequeñas)
  • zanahorias
  • sal marina
  • especias y hiervas al gusto (opcional)
  • aceite de oliva extra (aove)
  • semillas de calabaza (opcional)
  • agua o caldo (opcional)
Elaboración
  1. Pochamos a fuego lento en el aove, las 3 cebollas cortadas en trozos. Como iba a hacer puré, no me esmeré en picarlas demasiado. Añadimos la sal y tapamos para que se cueza poco a poco en su propio jugo, revolviendo de vez en cuando.
  2. A media cocción de la cebolla, cuando empieza a ponerse un poco «transparente», añadimos la zanahoria cortada en rodajas (de nuevo no me esmeré y en lugar de rodajas finitas, tenían 0.5 – 1 cm de grosor). Volvemos a tapar.
  3. Podemos añadir hierbas o especias que nos gusten. No lo anoté pero creo recordar que puse orégano y un poquito de romero.
  4. Una vez están blandos los ingredientes, batimos y listo. Como quedaba demasiado denso, añadí un poco de agua para suavizar la textura. Si no quieres estar tan pendiente de que no se pegue, también puedes añadirla durante el proceso de cocción. Aunque sea sólo un culillo o medio vaso.
  5. Una vez en el plato, para acordarnos de masticar también los purés y mejorar su digestión, ponemos algún tropezón. En este caso semillas de calabaza. Otras veces utilizo de girasol, aguacate o si es gazpacho, me gusta ponerlos frescos (cubitos de pepino o pimiento rojo…).