No suelo comer yuca, pero un fin de semana de capricho y tiempo libre, me lie en la cocina para hacer empanadillas sin gluten.

Empanadilla de yuca sin gluten

Ingredientes
  • 1 yuca
  • sal marina
  • aceite de oliva virgen extra (aove)
  • tiempo para  enfriar la masa
  • relleno: al gusto. En esta ocasión, cebolla, pimiento rojo, berenjena y carne picada guisados en tomate triturado, con hierbas y especias.
Elaboración
  1. Pelamos y cortamos la yuca en trozos. Cocemos bien y cuando sea manipulable, le quitamos el hilo del centro del tubérculo.
  2. Una vez a temperatura ambiente la enfriamos un rato en el frigorífico (la mía pasó toda la noche entera).
  3. La trituramos con un poco de aove y sal.
  4. Extender muy fina y rellenar de lo que os guste. Tenía preparada una especie de boloñesa del día anterior. Como tiendo a la pereza y a la practicidad cuando las recetas son algo laboriosas y aprieta el hambre, en vez de empanadillas «mono-oblea» doblada sobre sí misma (que requerían más cuidado, al menos con la textura de masa que obtuve), las hice a modo de mini empanada para que me resultara más fácil y rápido: oblea base + oblea tapa. Sobre la oblea base ponía el relleno, después colocaba la oblea tapa y con la ligera presión de un tenedor iba sellando todo el perímetro.
  5. Llevamos al horno un ratito para se tuesten y endurezcan. En realidad, todo está ya cocinado, pero es para darles el toque crujiente y que sean manipulables con las manos. En mi caso, estuvieron unos 10 minutos a unos 170º, pero ten en cuenta que variará según el horno, el grosor de las obleas que consigas, la humedad del relleno…

Amasado, corte y rellenado de la yuca para hacer empanadillas in gluten

Vista del relleno de la empanadilla de yuca sin gluten

Están demasiado buenas (emoji sonriente sudando). Sólo por esto y por lo laborioso, tardaré mucho en volver a prepararlas.

A algunas personas les pierden los dulces. A mí es este tipo de elaboraciones que me dan justo ahí, en el sistema hedónico, en los centros de recompensa cerebrales. Y puede tener su punto darse un homenaje de vez en cuando, pero es más fácil pasarse e ignorar las señales de saciedad, y si se consumen con frecuencia, podrían malacostumbrar tu paladar y colaborar a desplazar otros alimentos nutricionalmente más interesantes.

Por eso, ojo con pensar que por prescindir de «marranadas industriales», gluten o demás historias que creas que te van mal, esto es «healthy». Eso depende de muuuchas cosas. Sin contexto, no es evaluable, así que mejor no darlo por hecho. Es la trampa en la que veo que caen muchos pacientes e incluso yo misma en algún punto de mi vida como paciente. La solución no suele estar en sustituir. La cosa suele ir de hacer cambios (no tiene por qué ser sacrificado, ni con sufrimiento). Si no sabes cómo, busca ayuda 😉

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