Propongo 3 versiones muy parecidas, con matices diferentes. Algunos trozos los comimos con «babaganoush».

Ingredientes
- 1 taza de trigo sarraceno
- 1/2 taza de sésamo
- 1/4 taza de lino
- 1/4 cucharadita de sal
- 1 cucharada de psyllium aprox.
- orégano seco, ajo en polvo… opcional y al gusto
- chorrico de aceite de oliva virgen (olvidé medirlo, lo siento)
- 1 culillo de agua (si es necesario)
Elaboración
- Ponemos el sarraceno a remojo el día anterior. Idealmente, hacer algún cambio de agua.
- Escurrimos bien y lo batimos con sal. En este momento podemos añadir el culillo de agua si nos está costando mucho.
- Añadimos el sésamo y el lino, y batimos un poco más. Según tu gusto, puedes esmerarte o incluso triturarlos antes por separa, o que queden algunos granos más enteros como tropezones.
- Ponemos en un bol y añadimos el resto de ingredientes. Mezclamos bien.
- Extendemos en un tapete o papel de horno. Es importante que quede fino y de un grosor uniforme. Inicialmente nos ayudamos del tenedor y luego incluso le damos con la mano ligeramente aceitada, si no se pega demasiado.
- ¡Atención al horno! No puedo daros un tiempo concreto porque depende mucho del grado de humedad y grosor que dejéis en la masa. A 175º tardará aproximadamente unos 10 – 15 minutos en endurecerse. Se puede manipular sin problema, porque estará rígida. Le damos la vuelta unos minutos más y listo. ¡No os vayáis muy lejos!
- Veréis que los bordes tienden a levantarse y secarse antes, por eso, quizás, mejor que hacer un gran bloque como he hecho yo, poned tiras para facilitar la uniformidad de la cocción.


Versión sin psyllium y sin aove
- Se hacen igual que la anterior, pero sin añadir psyllium. Se me olvidó el aove.
- Utilicé 1 cucharada de orégano, 1/2 de ajo y 1/2 taza de agua.
Quedan también crujientes, pero no tanto como las primeras y apenas sabía a orégano y ajo, así que si queréis sabor más intenso, añadid más.
Versión sin psyllium pero con aove
- Utilicé 2 cucharadas de orégano, 1/2 de ajo, 2 cucharadas de aove y 1/2 taza de agua.
También quedan crujientes, todavía sin el sabor de ajo y orégano inicial. Seguramente la primera vez, a ojo, fui más generosa con ellos.
La receta no contiene gluten pero si has llegado a esta página buscando recetas bajas en almidón, esta en concreto no es para ti.
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