Seguramente no sea un publicación muy celebrada, pero no podéis imaginar cómo sabe, cómo huele y lo que reconforta esta sopa.
Ingredientes
- 3 litros de agua aprox.
- 1 cuarto trasero de pollo (también se puede usar una carcasa de pollo)
- 1 puerro hermoso (incluyendo la parte verde ¡no se tira!)
- 2 zanahorias
- 150 g aprox de setas shiitake
- sal marina
- aceite de oliva virgen extra (aove)
Elaboración
- Ponemos la cazuela a fuego medio con un chorrito de aove y el pollo para que se «dore» un poquito.
- Vamos lavando y picando las verduras y a medida que están, las vamos añadiendo a la cazuela, removiendo de vez en cuando. El puerro y las zanahorias los corto longitudinalmente en 4 y luego lo voy picando. Las setas las corto en láminas o cubos, según me dé. A tu gusto… Salamos.
- Tapamos la cazuela y vamos removiendo de vez en cuando para que no se pegue.
- Una vez las verduras pochadas, añadimos el agua y una vez rompa a hervir, dejamos a fuego medio / suave un buen rato. Mejor más suave y más tiempo.
- Cuando esté listo, sacamos el pollo a un plato y con dos tenedores, desmechamos la carne en trocitos muy pequeños que devolvemos de nuevo a la sopa.

Se puede jugar con las especias también, pero la primera vez, si no sueles hacer sopas de este tipo, te sugiero que la pruebes tal cual. Luego sobre esta base, a divertirse añadiendo hierbas y especias. A mí a veces me gusta ponerle un punto picante con un poco de cayena o curry rojo, o darle un toque más exótico con jengibre, cúrcuma, cardamomo…
Si sueles sentirte destemplada, ya sea por Hashimoto, por bajos niveles de energía… o si estás pasando un resfriado o te recuperas de una gastroenteritis, considera muy en serio este tipo de platos. Nos ayudan a hidratar por su aporte de agua y minerales, y mientras tanto, nos ayudan a entrar en calor. Aquí en casa, a veces hasta la usan para desayunar.
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