De los errores a veces aparecen hallazgos interesantes (como esta receta). En otras ocasiones es importantísimo estar bien atenta. Casi publico la receta sin la segunda «o».
Esta receta surgió del intento fallido de hacer rocas del Puy sin tener chocolate en casa. La textura es sólida, pero también cremosa. Así que a falta de la dureza crocante necesaria para las rocas, improvisamos una especie de turrón.

Utilizando cucharas y cacitos medidores…
Ingredientes
- 1/2 taza de leche de coco
- 1 taza de avellanas tostadas
- 3 cucharadas de cacao puro
- 1 cucharada de aceite de coco
- 1/2 cucharadita pasada de canela (a tu gusto)
- pizca de sal marina
- pizca de cayena (opcional)
Si el cacao sólo se te hace excesivo, puedes añadir un poco de edulcorante o incluir ingredientes dulces de por sí (uvas pasas, un dátil triturado…)
Elaboración
- Añadimos todos los ingredientes excepto las avellanas a un bol. Si hace frío y el aceite de coco está sólido, puedes poner la mezcla al baño María un ratito para que se disuelva. Mezclamos bien.
- Añadimos las avellanas y volvemos a mezclar. Si te puede el ansia, puedes echar todo a la vez.
- Vertemos a un molde con la forma del turrón y recolocamos con la ayuda de una cuchara las avellanas, para repartirlas a lo largo del turrón de forma homogénea.
- Llevamos al frigorífico y dejamos unas horas. O incluso mejor, hasta el día siguiente.
Variaciones
Las variaciones que se me ocurren son múltiples. Hacerlo más golosón incluyendo pasas o dátiles en trocitos o triturados junto con los ingredientes líquidos. Triturar las avellanas para que quede un resultado más homogéneo. Utilizar otro tipo de frutos secos (con pistachos salados seguro que está muy rico también). Aromatizar la leche de coco con especias o ralladura de naranja o limón antes de integrarla en la receta… Si se te ocurre o pruebas variaciones, te invito a que las compartas en comentarios.
La parte agria del asunto para algunas personas
Esto no es, ni deja de ser saludable o healthy (como tienden a etiquetarse este tipo de elaboraciones sin gluten, sin edulcorantes…). Porque nuestra salud no sólo depende de lo que comemos. Hablando sólo de alimentación, depende de cómo, cuándo, por qué, con qué frecuencia… se come, qué forma el resto de nuestra dieta…
Ojo con abusar de este tipo de elaboraciones por muy «buenos» ingredientes que lleven. Que no desplacen alimentos «de plato», ni interfieran en poder disfrutar de ellos. Cuidemos los circuitos neurológicos de recompensa naturales.
Deja tu comentario