Una preparación muy socorrida para cuando tengo poco tiempo (o ganas de cocinar).

Ingredientes
  • 1/2 – 1 cebolla
  • pimiento rojo
  • pechuga de pollo
  • sal marina
  • pimienta negra, orégano, cayena, curry
  • leche de coco
  • espinacas
  • aceite de oliva virgen extra (aove)
Elaboración
  1. No lo hago dos veces igual. A veces pico en trozos más pequeños, otras algo más grandes y por lo general, corto en tiras (en juliana).
  2. Ponemos en una sartén un poquito de aove y lo vamos salteando. A veces este proceso es simultáneo con el primero. Corto la cebolla rápidamente, la añado a la sartén y mientras se va haciendo, voy cortando el pimiento. 
  3. Mientras se van cocinando un poco estos vegetales, voy cortando la pechuga en tiras y generalmente la añadía a la sartén en este punto, pero últimamente me gusta hacerlo cuando ya he puesto la leche de coco. Podéis hacer la receta dos veces y hacerlo de una forma u otra. En cualquier caso, cuando las verduras están un poquito hechas pero todavía aldente, echamos la sal y las especias. Removemos bien.
  4. Ponemos la leche de coco  (y el pollo en tiras si has esperado a este momento) y dejamos que hierva y reduzca un poquito.
  5. Cuando esté listo para servir, añadimos unos puñados generosos de espinacas que con el calor y unas vueltas, se quedarán en nada en muy pocos minutos.

Salteado de verduras con pollo y leche de coco

Si no tienes leche de coco o no te gusta, puedes hacerlo exactamente igual obviando este ingrediente. De hecho, la mayoría de las veces lo comemos así. Lo excepcional es usar algo de leche de coco.

Las variaciones son interminables. Es muy común que añada setas o champiñones en el salteado de verduras, calabacín, algo de zanahoria cortada con el pela patatas… Si tengo brócoli o coliflor de días anteriores cocidos, puedo añadirlo en el último momento en lugar de las espinacas. Para darle un toque más crujiente, incluso alguna vez he usado almendras o anacardos.

Respecto a la proteína, también es frecuente hacerla con pavo, cerdo o ternera. Queda bien con cualquiera de ellas.

También es frecuente consumirlo con unas cucharadas de arroz blanco para acompañar (cocido sólo en agua con sal, o añadiendo al agua de cocción además, laurel, clavo, cardamomo… para que sea más aromático). Si no incluyes arroz, sirve como receta baja en almidón.